domingo, 2 de marzo de 2014

Ya, a estas "alturas", en este punto de la vida, la mayoría de la gente que conozco andan CIA sus tristes historias a cuestas; desenlaces agonizantes, discusiones agotadoras, dividendos de una vida que habían hecho en conjunto y torpemente se resquebrajó e inútilmente se buscó una repartición justa; quédate con los hijos, déjame las fotos, mis discos, tu casa, mis muebles, las lamentaciones, los reproches, las promesas no cumplidas, el perro, los recuerdos que un día hicieron a dos uno. Y sigo yo, yo no tuve nada de eso, no repartí naufragios de recuerdos, no robé sus libros, mi miseria se reduce a querer lo que no hicimos juntos; no aprendimos, no peleamos por por la pasta de dientes, no nos asustamos, no hicimos el súper juntos, no debatimos por economizar, no nos gastamos; mi duelo se reduce al universo que no fue, a lo que no vivimos. Me hubiera gustado acabarme ese amor a su lado, habernoa gritado lo que nos quedaba y separarnos así, que nos culpáramos y aceptar ésa culpa con él, no sóla en mi vida, haberme alejado de él junto a él, no sola, no haberle ido dejando a cuenta gotas mientras el hacia lo mismo en su lado del mundo.

lunes, 3 de febrero de 2014

Este 2014 se siente solo

miércoles, 4 de diciembre de 2013

puntillismo

Te dan ganas de pedir perdón, o perdonárte a ti misma. Sientes ésa necesidad de aceptar tus equivocaciones; quieres decirlo de manera bonita, educada, como te han enseñado, como se supone es correcto.
Pero a fin de cuentas todo se reduce a que la cagaste, llevas años equivocándote, todo ha sido una procesión; un desfile de errores variopintos, unos hasta contentos de llegar a tu vida y enseñarte, otros son más sinverguenzas y no te enseñaron nada, tú no has aprendido nada porque para empezar ni has querido. 
Abres los ojos que ya estaban abiertos y te das cuenta de que el último error es un punto dentro de ésta obra impresionista llamada vida, conformada de un grupo de puntos-errores.
¿Arreglarlos?, ya no habría excusas para las excusas; ¿dónde voy a sustentar mi depresión, mi flojera?
Mis ganas de culpar a alguien mas, mis ganas de llorar, de llorarte...

domingo, 3 de noviembre de 2013

Crónica de fe

No se ha dado cuenta. Ha pasado como todos los días directo a su trabajo, mirando al suelo, mirándose dentro; preocupado más que otra cosa. No se ha dado cuenta que lo veía yo desde mi banca, con mis amigos; esos dadores de risas. Pasó de largo, encerrado en su mundo, quizá preguntándose si le falta herramienta o le sobra trabajo, a lo mejor iba inventariando rápidamente por sí olvidó algo en casa, a lo mejor le faltó o le sobró una despedida. No se percató que lo espiaba, discretamente, como de reojo, accidentadamente. Si hubiese volteado, si hubiese levantado la mirada, habría visto mi cara, descubierto mi truco y habría sonreído cortésmente, como todos los días; pero no, en vez de eso, me regalo un gesto sencillo pero lleno de fe, me regaló un instante eterno y sublime, como cuando escuchas una canción que te recuerda a alguien que se ha ido, un instante de esos que ofuscan, que arraigan. Me dejó ver su ritual, sencillo, su asidero diario, su honestidad, lo buena gente que lleva dentro. Lo vi tocárse la frente, bajar la mano al corazón, extenderla a los hombros y besar la cruz que su mano formaba. Me regaló un pedacito de fe y èl, ni se ha dado cuenta. 

sábado, 17 de agosto de 2013

viernes, 16 de agosto de 2013

A veces, un pequeño detalle, cualquier cosita, un arcoiris en el cielo nublado; una canción, algo pequeñito y poco perceptible para los demás te lleva a una serie de recuerdos donde lo único que te da es tristeza que se prolonga días y días.

sábado, 27 de julio de 2013

Cuestiones de cambio

Ella ha cambiado, no madurado ni eso, simplemente tomó otra dirección en algún momento, quizá tampoco supo cuando, no es su culpa ni la tuya, simplemente cambió; ya no es la misma chica que conociste aquella tarde lluviosa o aquella mañana soleada viendo antigüedades; quizá tú si seas el mismo. Ahora te toca a tí que el tiempo y esto que está sucediendo pase y cambies, ya lo has hecho, pero no lo suficiente para comprender que la persona que amas, ya no está ahí.
Acepta este momento, vívelo, estás sufriendo porque es el costo de querer, quisiste y quieres mucho, siente este momento, siéntelo completo; es ahora cuando todos tus amigos vamos a escucharte y acompañarte, cuando te dejaremos derrumbarte todo lo posible y puedes ser un amargado y quejoso el tiempo que necesites para que cuando ya sea hora, puedas dejar esto atrás y un día mires a otro lado y descubras que el amor es estúpido y masoquista pero increíble y hermoso y quizá, cuando ya tu hayas cambiado lo suficiente, puedas sentir otra clase de amor, tan distinta y quizá mejor que esta.




viernes, 28 de junio de 2013

Desmenuzas, pequeñas partes de un todo, un todo reducido a sus partes; un yo conjugado en distintos verbos, verbos contrapuestos al tiempo. Y todavía desmenuzas más, usas alegorías, comparaciones, pros ridículos y contras infundados, las excusas de somerset para decirle a tu cerebro que  a fin de cuentas  su trabajo ha resultado inútil, porque ya hace rato que sabes las respuestas, pero todos jugamos a ser cínicos.

lunes, 15 de abril de 2013

Luz y sombra

Mátices de gris entre el blanco y el negro. 
Lo bueno tiene algo de malo, lo malo no existiría
sin lo bueno: el ying y el yang, el complemento. 
No somos más que eso, seres opacos con momentos destellantes, 
con oscuridades densas como la negrura de la noche en la llanura. 
Vacíos, estériles, apagados, estrellas consumiéndose, 
acabándonos, alimentándonos de otros, de nosotros 
de los mismos, de los de entonces. 

martes, 5 de marzo de 2013

Entendiendo

No entendía, ¿cómo se quiere lo que no se quiere?
Ahora intuyo, como tú, como yo con nuestras soledades conjugadas,
porque estás sólo lo sé, porque te siento aún conmoviéndome,
porque todo ha dado vuelta y termino de nuevo aquí,
en tu casa y mi casa.
No entendía cómo se amaba tanto, ahora comprendo, hay clases de amor,
unos buenos, otros malos, otros baratos y unos que llegan gratis y gratis se van.
Sigo pensando que el tuyo era el bueno, como el "gordo" de la lotería, ¿qué más dejaría
tanta tristeza que haber ganado y perdido el primer premio?
No entendía, ahora si, como se quiere y no se quiere, se quiere por pertenencia, no de otro,
sino de uno mismo, se quiere por soledad y no de la amable, sino de la soledad que arrastra y devasta.
No se quiere porque no se puede, porque no reemplazas, ni avanzas (ése es un cuento barato, que nadie ha podido venderme) no se quiere porque ya hay humo y tonterías, porque no hay ilusión total; las dudas están ahí, sentadas a tu lado, fumándose un cigarro y cruzando las piernas sentadas en el sofá, mientras tu juegas a que no las ves.
No se quiere porque ya se quiere y pues, te aguantas.

domingo, 21 de octubre de 2012

Y extienden las alas y vuelan,
a veces tan cerca que puedes sentirlas,
como en los sueños,
y ésas hadas te abrazan con sus alas
ya cortas de tanto vivir;
llenas de orificios, de espacios vacíos de tí.

Extienden y entienden las alas cansadas de tanto volar,
de salvarse, de perderse, de olvidarse;
las hadas se olvidan de sí mismas,
se olvidan de ilusiones vacías y caen,
caen en un precipicio oscuro llamado realidad
vencidas por el tiempo.

No solo les quedan los recuerdos a esas hadas derrotadas,
esas tercas idiotas se  abrazan a sus ganas de vivir,
de sentir cada color del arcoiris,
incluso los matices oscuros del destino que se forjaron.

Pero guardan sus tesoros en un cofre incompartible, lleno de cerrojos
que solo abren así  mismas, cuando sienten el fantasma de sus alas en la espalda,
Si yo hubiera sido una, ahí guardaría tus miradas, no sólo las buenas,
también las tristes, incluso la última,
guardaría tu risa; la de los tiempos felices y la de los tiempos amargos,
escondería nuestra felicidad, la capacidad de comunicarnos sin palabras,
las horas tristes de sentirte lejos,
tus cartas, tus libros, lo ya impreciso, tus manos, la calidez de tu abrazo,
en ése cofre, te guardaría a tí, porque fuíste mío sin pertenecerme,
porque contigo no fuí princesa, ni hermosa, ni pequeña, ni mala.

Si fuera un hada y tuviera un cofre, no sólo te guardarí a tí,
también al invaluable tesoro de haber sido nosotros.

lunes, 20 de agosto de 2012


Cada ciudad puede ser otra
                                    Los amorosos son los que abandonan,
                                    son los que cambian, los que olvidan.
                                                                        Jaime Sabines
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amor
Colecciono elucubraciones imaginarias, sin ningún ápice de cordura.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Sanación


Cerremos los ojos y dejémonos caer en la tarea de sanar las dudas que la certidumbre nos ha ido dejando con el tiempo;
cuando nadábamos en ésos abismos de la confianza que ahora se han vuelto tan fantasmales; cuando quererte y odiarte eran dos cosas distintas; acabémonos éste amor de una vez besándonos, sintiéndonos, abrazando los amaneceres de cada desvelo que nos hemos regalado, anúdemoslos al alma como nuestras manos, como los dedos suaves y tibios que entrelazamos y ahora dejamos de hacerlo. No me concluyas, compleméntame porque ya no me haces falta y perdóname, perdóname las promesas que ya perdieron vigencia por tanto amarte y por tanto abandonarte sin haberme ido. 
Bébamonos el aliento, tú aliento atrapado en nosotros y ahora abre los ojos para ver éste amor que entre nuestros brazos se va y que renace y se vuelve cenizas y jamás se extingue.
Sana mi amor, sáname a mí; cúremonos juntos

viernes, 27 de julio de 2012

retazo

Tu mirada se vuelve opaca y murmuras tu consabida disculpa; la mía se torna ausente y es entonces que nuestra soledad se anuda y se consagra a vivir unida; tú en tu soledad, yo en la mía.

sábado, 21 de julio de 2012

He aquí que tú estás sola y yo estoy solo

He aquí que tú estás sola y que estoy solo...

He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

J.S.

jueves, 12 de julio de 2012

Lenguaje

Por mi boca habla Sabines, Becker, Borges, Bronte, Benedetti, Austen, Gacía Márquez y tantos otros, así como hablan las calles en las que crecí, las personas con las que hable, los bares en los que me perdí y los
lugares en los que me encontré. Mi lenguaje es la suma de todo lo que viví, lo que leí, lo que escuché y lo que ví; lo que soy. A mi hijo le canto la misma canción con que me arrullo mi abuelo, rezo con las mismas palabras con las que reza mi madre  y maldigo igual que mis amigos.
Soy mi lenguaje. 

Así somos

Tan necesitados, tan desamparados. 
En ocasiones he mirado ésa cara de perro apaleado en rostros ajenos,
otras en mi propio rostro; ésos ojos de animal herido,
de necesitar, de necesitar que le laman las heridas.
Luego ésa sensación tan momentánea, tan efímera y a la vez tan eterna;
sentir la calidez de otra piel bajo la mano
¿Y después?
Ése vacío ajeno aunado al nuestro en las palmas y en el corazón:
nos volvemos tan genéricos, tan iguales; con el alma ligada al cuerpo, menos cálidos,
más prudentes.
Entonces sucede de nuevo; nos sentimos llenos cuando nos acompaña la misma levedad,
para terminar reducidos otra vez, vaciados, dejamos de ser ésas aves  libres de alas tan largas
para ser ésos terrenales cimentados tan cotidianos, tan enraizados a las ortigas y al descontento. 


domingo, 17 de junio de 2012

Salir con una mujer como la que yo soy y las que conozco

Salir con otro ser humano, hombre o mujer; lea o no, es un acto de consumada fe, un esfuerzo en creer ya no en los cuentos de pequeños si no en que se es lo suficientemente valiente para sortear dragones, acabar con brujas y deshacer hechizos.
Salir con una mujer que lee, como yo, desde los siete años empezando por las pequeñas etiquetas del shampoo, hasta las novelas que una y otra vez te han dicho que no leas porque no van acorde a tu edad, ésas que incluso están en los estantes de hasta arriba y a los que se accede con un banquito o una escalerita nerviosa que tiembla bajo el peso de un infante impaciente y curioso, es más que un acto de valentía y de fe, es un acto de coraje y esperanza. Para mí incluso, salir con alguien, cualquiera, es un acto de todas esas características que aparentemente describen un príncipe azul de cuento de hadas. Nada mas lejano a la realidad, a mi, me gustan los villanos un poco  más.
Es un acto de fe, porque salir con una chica como las que conozco, que pasan horas leyendo es equiparable a salir con un historia andante, puede que el inicio sea breve y pase inmediatamente a un clímax  intenso y lleno de pasión, son impacientes.Y así como el salto del inicio al clímax  fue intempestuoso, intempestuoso puede ser el final. Y no todas somos fans de los finales felices, existimos algunas a las que nos gustan lo finales lentos, dónde incluso sin darnos cuenta escuchamos un soundtrack tranquilito de algún autor como Gustavo Santaolalla; porque no podemos evitar narrar nuestra historia mientras la vamos viviendo y no basta con un sólo sentido, tenemos que usarlos todos;  ése adiós queremos olerlo, saborearlo, escucharlo y verlo, aunque sea  a través de una fina capa de lagrimas.
Pero nos gustan todas las historias, sin discriminar; existen ésas historias largas de amores inacabados que nos llenan de esperanza y hacen que el corazón se haga mas grande; nos gusta la incertidumbre de los finales.
Salir con una mujer como las que yo conozco, que disertan de gramática y de lenguaje; es un reto a la paciencia, ellas no se dan cuenta del corte de moda ni del color de la suela del zapato que llevan, puede que a la hora de ver el precio se percaten de ésos detalles, pero generalmente, viven atormentadas por su cabeza y las mil elucubraciones que ahí se forman, de ahí que se nos tache de despistadas; vivimos con el desasosiego en la agenda de no poder expresar lo que sentimos o peor aún, que por quien sentimos no nos entienda, ni siquiera a un nivel sensorial.
Salir conmigo, que leo a desparpajo, requiere más paciencia todavía, porque no me contente con leer solamente, sino que además construí mi vida alrededor de las letras;  repito poemas de Sabines, prosa de Cortázar y el amor de Benedetti como si fueran letanías de rezos a diario, que me desespero por sentir y me muero de miedo sitiéndo. Salir conmigo requiere imaginación para acompañarme en la burbuja que confeccionan mis fantasías, que tocan mis manos, cantan mis labios y que esconden mis ojos.
Salir con una mujer como la que yo soy y las que conozco, parece requerir de mucho pero no; "solo hay que saber volar".

sábado, 16 de junio de 2012





Descubrí que eras mi milagro; esta noche, mientras presenciaba el raro accidente de observar una estrella fugaz perderse en la negrura de la noche.
Descubrí, mirando apagarse esa suerte incandescente en pleno junio,
que mi capacidad de creer no se ha ido tan lejos, sino que ha estado agazapada esperando un evento tan afortunado como toparse con tus pacientes manos y tus indecisos ojos. Esta fe sin sentido, este querer imparcial y falto de sensatez es mi milagro luminoso en esta oscuridad acorazada.